Venezuela y el Muro de Berlín.

El trato fanático que ciertos medios de comunicación dan a la información que llega desde Venezuela es digno de lo que en 1950, en el contexto de la Guerra Fría, el National Security Council Estadounidense (NSC) definió como propaganda: “todo esfuerzo o movimiento organizado para distribuir información o una doctrina particular mediante noticias, opiniones o llamamientos pensados para influir en el pensamiento y en las acciones de determinados grupos”. En El Mercurio Miente sabemos que es un derecho fundamental poder expresar nuestras opiniones. Pero el ataque al gobierno Venezolano basado en mentiras, citas sin fuentes y distorsión de la realidad, nos hace volar por un instante sobre el Muro de Berlín.

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La confiable información de El Mercurio, citando a Clarín e informada por Macri

 Cuando algún medio de comunicación quiere informar sobre un acontecimiento en línea con sus intereses, el mecanismo utilizado será armar un titular con datos que engrandezcan lo sucedido sin importar cual es la fuente, si estos son ciertos y si fueron verificados. Hoy 9 de Noviembre leemos en El Mercurio el siguiente titular: 700 mil personas se habrían movilizado en Buenos Aires: Masivas protestas en toda Argentina intentan fijar un límite al poder de Cristina Fernández. (más…)

Disidentes y Vándalos: El Mercurio y su propaganda.

El Mercurio nos muestra una vez más la diferencia terminológica utilizada cuando se quieren informar dos hechos semejantes pero con intereses dispares.

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Cómo mostrar los datos.

La Segunda del día 31 de Octubre y El Mercurio de día 1 de Noviembre nos dan un muy buen ejemplo de como los medios de comunicación interpretan la realidad para formar opinión según sus intereses. Ambos periódicos hacen eco de la información entregada este miércoles por el Instituto Nacional de Estadísticas respecto al desempleo en el trimestre Julio-Septiembre. Entregar las cifras debería ser tarea fácil. ¿Como explicamos entonces dos titulares distintos en relación a los mismo datos?

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Mismos problemas. Distintos titulares.

Imagine como titula un periódico que quiere “informar” dos hechos similares; uno ocurre en un lugar contrario a sus intereses mientras que el otro en un sitio con un gobierno amigo.
El Mercurio nos da un lindo ejemplo de como dos lugares con problemas semejantes se tratan de distinta forma cuando busca generar antipatía o “simplemente dar a conocer un hecho”.

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Reivindicando la no violencia con violencia.

Un par de siimples preguntas y aún más simples respuestas plantea el titular de La Tercera del día 22 de Octubre del 2012 “Piñera y demanda Mapuche: “Vamos a derrotar a aquellos que creen que la violencia es el camino para reivindicar”

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Cagando dinero: salvemos vidas por plata.

Un amigo economista me dijo una vez: “Nadie invierte si no es para ganar dinero. Las inversiones sólo son posibles si hay ganancias económicas. No existe la inversión por fines sociales”. Él no creía eso pero me dijo de manera simple como funciona una parte del mundo; la que gobierna lamentablemente.
Las revoluciones industriales, por ejemplo, no fueron revoluciones tecnológicas porque sí. No nacieron con la intención de mejorar la calidad de vida de las personas. Se buscó la manera de producir más. Los albores del capitalismo industrial necesitaban saciar la demanda de productos. Si no fuera por la riqueza esperada no hubiese habido “progreso”.
Por eso invertir en educación en un país como Chile debe significar necesariamente retribución económica. ¿Para qué invertir si no?
¿Y qué hay de la cultura? Invertir en algo que no trae beneficios económicos es impensable. Jamás se debe invertir en capital humano, en ilustración, en sabiduría, en educación si no se obtiene beneficio económico. Sepan bien.
Quise escribir sobre eso por el triste titular de la BBC mundo “La tecnología que puede convertir la caca en un negocio… y salvar millones de vidas”.
Cómo pueden ver lo primero es ganar dinero. Salvar vidas es secundario. Triste reflejo de nuestro mundo es un artículo que diga que la motivación para salvar vidas sea que “”Cada dólar que se gasta en mejorar la sanidad genera nueve veces ese valor en beneficios económicos”…”En pocas palabras, la mano de obra enferma es mano de obra poco productiva. O a más salud, mayor productividad. El problema es que las soluciones conocidas hasta ahora no son viables para mucha gente.”
“Naciones Unidas estima que lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio que se refiere a sanidad podría ahorrarnos US$66.000 millones en tiempo, productividad, enfermedades prevenidas y muertes”. Según el Banco Mundial la población mundial es de 6.973.738.433 aproximadamente. Aún así Naciones Unidad tiene el descaro basar su análisis en ahorro económico.
Si no fuera suficiente el artículo comienza contándonos que “2.500 millones de personas todavía no tienen acceso a instalaciones sanitarias básicas, y en consecuencia más de un millón y medio de niños mueren cada año de enfermedades que podrían prevenirse”.
Pero como vimos lo importante son las ganancias. Mejorar la calidad de vida de las personas es sólo un efecto secundario. Nunca el término cagando plata fue tan literal.

Titular de El Mercurio, Caso bombas y el efecto Priming

En una sociedad, poco abierta al debate y prejuciosa, la información basada en titulares resulta nefasta. “Aparte del poco nivel de profundidad que ofrecen los titulares, existe la posibilidad de manipularlos de tal manera que se logra sembrar la duda, se logra colocar información tendenciosa, aquí se da el fenómeno que se conoce como priming”. Sólo leyendo el titular nos sentimos capaces de hacer un juicio valorativo u opinar sobre lo ocurrido. De esta manera los titulares, sin llegar a mentir, están escritos de tal forma que hacen que uno tenga cierta respuesta asociativa con los conceptos expuestos en el encabezado.

Un ejemplo de esto es la portada de El Mercurio del día 11 de octubre de 2012 que titula: “Corte Suprema cierra definitivamente el caso Bombas y seis atentados explosivos quedan sin responsables”.
Cuántas personas dirán “¿cómo dejan libre a quienes pusieron bombas?”. Pues la verdad es que justamente lo que se dice es que las pruebas aportadas no fueron suficientes para demostrar la culpabilidad de los imputados. Es castellano simple: Los tuvimos presos hasta demostrar que eran culpables pero no pudimos. Es más en el desarrollo de la noticia se puede leer “El fallo del máximo tribunal no cuestiona, sin embargo, la ocurrencia de los ataques con bombas, sino que indica que no hubo antecedentes suficientes para llegar a una convicción de condena”. Esto significa que sí hubo bombas, pero no se puede demostrar que fueron ellos quienes participaron. El título del desarrollo de la noticia no se queda atrás. “Corte Suprema cierra definitivamente el caso Bombas y seis atentados quedan impunes”. Esto es FALSO. Los atentados no quedaron impunes. De hecho, si hay nuevas pruebas que indiquen a los verdaderos responsables se les puede juzgar. Lo que El Mercurio trata de hacer titulando de esta manera es que se piense que se dejó libre a quienes eran culpables, y sobre todo que se pueden poner bombas y el poder judicial no hará nada. “Poner bombas es fácil en este país” dirá más de alguno.

Pero como para este periódico nada es suficiente, termina la noticia con dos casos de artefactos explosivos donde sí hay culpables identificados. El caso de Luciano Pitronello y de Hans Niemeyer.
Efectivamente los jueces hacen su trabajo cuando de verdad hay pruebas.

El poder de un titulo.

Una potente herramienta de desinformación que utilizan los medios de comunicación son los titulares. “La cultura de masas se caracteriza por «saber un mar de cosas con un dedo de profundidad», por siempre andar a la carrera… todo es para ya, la información parece abundante y abrumadora, pero no se puede perder tiempo hay que tratar de tomarla como píldoras de fácil digestión, sin mucho análisis.”1 Ese afán de información sumado a la abundancia de medios y al poco tiempo que existe para la recreación y el ocio fuera del horario laboral, conjuran una peligrosa situación: Nos informamos sólo con los titulares; pero estos no son un retrato del desarrollo de la noticia y muchas veces ni si quiera se acercan a esta. El periodismo irresponsable tiene conocimiento de esto y basta que un encabezado sea verosímil para que los lectores lo consuman y comience la desinformación.

Un ejemplo: ¿Cómo se refiere El Mercurio del día Domingo 23 de agosto a los gobernantes de dos países autoritarios, totalitarios y violadores de los derechos humanos? Todo depende del bando al que pertenezcan. Si nos referimos a algún aliado de la OTAN se usan palabras que no generen antipatía. Este parece ser el caso de Arabia Saudita y el titular que hace relación: “Se abren interrogantes por sucesión en trono saudita”. Al parecer este medio hace oídos sordos al último informe de Amnistía Internacional que ve en este país una “severa represión de todas las formas de disidencia y al débil marco de derechos humanos existente” lo que hace que “en la actualidad haya una falta casi completa de protección de las libertades y los derechos”. Pero que más da, sigamos hablando de monarcas, reyes y sultanes mientras llamamos dictador a Zine El Abidine Ben Ali y celebramos la llegada de la democracia en Túnez.

 

Bienvenidos a nuestra página.

“El culto a la objetividad provoca que los reporteros que presencian tragedias y sufrimientos cuyos responsables están perfectamente identificados vean que sus crónicas terminan llegando al público descafeinadas y desteñidas tras atravesar los filtros de los jefes de redacción y los directivos de despacho. La objetividad se ha convertido en elemento de culto para evitar enfrentarse a verdades desagradables o disgustar a una estructura de poder de la que dependen los medios de información para obtener beneficios o incluso sobrevivir.” Pascual Serrano

Cada mañana al revisar la prensa escrita me encuentro con un renglón que separa dos formas distintas de comunicar. Por un lado se encuentran los medios de comunicación de mayor tirada y con las cifras más altas de lectores -pertenecientes a grupos empresariales cada vez más restringidos, junto con algún que otro rotativo que escapa a estos-, y en la otra vereda los llamados “medios de información alternativos”. Los primeros representan, en el imaginario colectivo de la mayoría de las personas, la información oficial. Dicen mostrar los hechos de una manera pura, sin intereses y alejados de colores políticos. Lo que no aparece en estos medios para muchos simplemente nunca ocurrió. Los segundos, cómo dice la palabra “alternativo”, no sólo buscan entregar una visión distinta de los hechos sino que su contenido se basa, principalmente, en comunicar todo acontecimiento que escape de la órbita de estos. Lo peligroso de esta dicotomía es que alrededor de la prensa de tirada más abultada existe la falsa premisa de que el mayor bien deun periodista -y por alcance de estos medios- es el ser objetivo. Peor aún, se utiliza la idea de “medios independientes” para remarcar esta objetividad y no dejar dudas de que los hechos nos han sido presentados tal cual son. De esta manera disfrazan sus valores e intereses cómo información virginal. ¿Pero medios independientes de qué o de quién? Esta frase hace alusión a que el medio no esta financiado por ningún partido político como si ocurrió durante el período de los llamados partidos burocráticos de masas. Sin embargo, el que no sean financiados por ninguna estructura de partido no significa que no respondan a determinados intereses. Un medio nunca llega a ser independiente ya que siempre responde de una forma u otra a algún modelo de sociedad, a interese económicos, a luchas de poder, etc. Como dice Pascual Serrano “dependerá de los superiores jerárquicos de quien escriba y que decidirán si se publica o no, dependerá del marco económico en que se desarrolle el medio y que será decisivo para que sea viable o no el proyecto, dependerá de todos los poderes económicos y políticos que garantizan el funcionamiento del medio, dependerá del punto de vista del periodista que está escribiendo”. Un medio conforme con el status quo elogiará que todo siga tal cual está; uno crítico pedirá cambios e informará según lo que crea que deba hacerse. Hoy el grueso de las informaciones son inducidas, es decir, promovidas por alguien que tiene interés en que se diga.

Esta lucha entre antagónicos se desarrolla en dos campos de batalla. El primero tiene relación con la libertad de prensa; en la mayoría de los países no existen prohibiciones para que las personas y grupos puedan manifestarse; todos tiene el derecho al libre acceso a la información. Las nuevas tecnologías contribuyen aún más para que esto sea posible. Pero la verdad es que en un mundo tan mercantilizado, el alcance de la información queda dictaminado por quién pueda costearlo o cómo dicen nuestros dioses neoliberales: “está sujeto a las leyes de la oferta y la demanda”. ¿Pero que pasa cuando analizamos este campo de batalla en la estructura de medios de comunicación dominado por grandes grupos económicos, con intereses empresariales y con poder acumulado?. Se “ejercen no el derecho a la libertad de expresión, sino el derecho a la censura, en la medida en que deciden lo que vamos a conocer los ciudadanos y lo que no”.

El segundo combate no tiene que ver con “qué se informa” sino con “cómo se informa”. Es aquí donde libraré mi lucha. Lo que veo es que aprovechándose de que el setenta por ciento de las personas que ojean la prensa escrita se queda con los titulares y, peor aún, la mayoría de los chilenos no entienden bien lo que leen, los medios de comunicación emplean métodos cada más refinados y sutiles de manipulación y aplicación de intencionalidad en sus informaciones. Esto “ha provocado que estos medios se hayan convertido más en un elemento de deformación y de interceptación de la información que de difusores de ésta”.
Mis análisis se centrará en el lenguaje -siempre con relación al discurso por supuesto- con el fin de dejar a la vista de todos las herramientas con que trabajan y de paso desnudar sus verdaderos intereses. Las frases utilizadas y lo interpretativo de los titulares permite que se pueda entregar un mensaje intencionadamente sutil pero no necesariamente una mentira. Lo vago de las palabras empleadas y lo ambiguo de las frases hacen esto posible.
Me concentraré principalmente en los medios de información chilenos pero también curiosearé en prensa internacional, sobre todo latinoamericana.

La invitación está hecha, la exégesis será compartida pues es un camino que espero recorramos juntos.
Saludos cordiales y bienvenidos.

Elmercuriomiente.